En el momento en que Alfa Caleb llegó a su climax de placer abrió sus labios para pronunciar un nombre en particular.
- … Oh… Mariam…
Namar podía comprender la situación sin problemas: Alfa Caleb, en su mente y su corazón, había hecho el amor con su amada pareja y no con ella. Al terminar, el lobo se recostó sobre su cama, dándole la espalda a la joven loba; Namar se levantó en silencio, se vistió y luego observó a aquel Alfa que ya dormía recostado desnudo sobre su lecho. Pensó en lo desvalor