La reunión culminó y Alfa Kadir y su hija hicieron una leve reverencia y salieron del salón. Alfa Caleb se levantó de su trono y caminó hacia su alcoba en silencio; Hasú, junto a Namar caminaron tras él. Al llegar a la habitación, Hasú cerró la puerta y quedaron los tres solos.
- Alfa, ¿Qué ocurrió? – preguntó Hasú, muy preocupado. El joven Alfa se sentó sobre la cama y tomó su rostro entre sus manos. Hasú comprendió qud las cosas se habían complicado – oh, por la diosa. Esto está muy mal… ¿Qué