Faltaban apenas diez minutos para que comenzara la boda. Nelson ya había buscado por todo el salón y los camerinos, pero no encontró el menor rastro de la familia Green. Tuvo la corazonada de que Jackson, Liana y Sinead no iban a presentarse. Ya estaba nervioso, pero la sola idea le aceleró el pulso hasta sentir que el corazón se le iba a salir del pecho.
El pánico le ganó. Sacó el teléfono y se quedó mirando la pantalla, dudando entre la lista de contactos y el chat de Facebook.
Minutos después