Sinead colgó la llamada. A través de las puertas entreabiertas del salón, varios invitados voltearon hacia el vestíbulo al notar el retraso del novio y los murmullos que venían del exterior.
Opal y Kenny estaban desesperados y hablaban al mismo tiempo mientras intentaban arrastrarlo hacia la entrada.
—¡La ceremonia ya empezó! ¿Qué estás haciendo? ¡Sinead y su familia no van a venir y tampoco van a regresar al país! ¿Para qué sigues insistiendo? ¡Entra de una vez! —le exigió su padre.
—Nos cansam