Escuche como abrian la puerta de aquel cuarto, poniendo a temblar igual que como cuando cae una hoja de un árbol, el hombre aquel entró, se acercó a mí, mirando la bandeja que me había traído por la mañana, mientras sonreía.
—-- Se nota que tenías hambre, me alegro que te lo hayas comido todo, porque tendrás que coger fuerzas para que te comportes bien conmigo, pero tranquila no te voy a hacer daño, respeto tu estado por ahora.---- me dio sentándose a mi lado acariciando mi mejilla con sus dedo