AL día siguiente Gabi escucho abrirse la puerta del cuarto donde estaba, vio acercarse a ella uno de los sicarios de la madre de Ángela, aunque ella grito, lloro y suplico, el hombre la volvió a tumbar en la cama, pinchando en el brazo otra de las inyecciones que la dejaban aturdida.
— Jefa ya está, ¿qué quiere que hagamos con ella? —- preguntó el sicario.
—- Que la bañen, hay muchos clientes esperando a follarse a una embarazada, pero ponerle el collar de perraa, que es lo que es una puta per