Una vez que aquel hombre misterioso me colocó en mi ano aquel plug, me puso la máscara en la cara, me cogió de la mano subiendo los dos por las escaleras hasta llegar a su casa. Me pude dar cuenta de que habían dos chicas que llevaban puesto lo mismo que yo, pero ellas en sus pezones tenían dos pinzas donde colgaba una cadenita de oro. Nos quedamos las tres en la misma entrada de la casa, recogiendo los abrigos de los invitados, mientras ese desconocido los saludaba invitándolos a entrar en una