Cuando entró Carlo en su despacho, se quedó mirando a los tres guardaespaldas que estaban de pie y a la señora que era su suegra sentada en el sillon del CEO, mirándose los dos.
—- Vaya que visita más inesperada, supongo que vendrás a preguntar como esta tu nieta, pues he decirte que esta muy bien, creciendo como tiene que hacerlo, así que ya te puedes marchar — le comentó Carlo.
—- Me alegro, pero no venia a preguntar por mi nieta, quiero saber donde esta la puta con la que te revolcabas en la