Me duche con un jabon que olia demasiado bien, termine y me seque el cuerpo acercandome despues a donde tenia la lenceria, un sujetador de color rojo de encaje precioso y una tanga a juego, medias negras ajustables a mi muslo y el vestido corto, ceñido a mi cuerpo, tapando el escote lo necesario. Una vez que ya estaba vestida un sicario me cogió del brazo, subimos unas escaleras, abrió una puerta dándome cuenta que era el salón, donde estaba la vieja y una pareja no muy mallor.
—- ¿No sabes sal