Aunque Mark iba algun dia entre semana para verme y pasar el dia conmigo, yo seguía algo melancólica, echaba mucho de menos a los amigos que estaban en Madrid y sobre todo a quien más echaba de menos era a Carlo, al padre de mi pequeño. Un día que mis padres se marcharon de compras yo me quede en casa con la sirvienta y mi bebe. Mientras yo estaba en el pequeño jardín con mi bebe en mis brazos, la sirvienta fue a abrir la puerta, pues tocaron al timbre con bastante insistencia, yo escuche una