XXVIII
En el hospital, todo era alegría. El chico, a pesar de todo lo malo qu estaba viviendo, fue a visitar a su amigo.
—Kei, Jasha te va a odiar, ¿podrás con eso?
—No —respondió Kei a Beska, quien le miraba con tristeza al escuchar la historia—. Pero es la única manera de saberlo vivo. Su odio hará que Nina esté tranquila. Ella no necesita amor. Un corazón de hielo le sirve.
—¿Por cuánto tiempo?
Kei lo miró sorprendido. Esa pregunta no se la había hecho nunca. Ni se la hizo a Nina. Había