XXIX
— ¡¿Te acostaste con Ekaterina?! ¡¿La embarazaste?! ¡¿Qué pensaste que iba a pasar?! ¡¿Qué tienes en la cabeza, qué tienes?! ¡¿Mierda?!
Y el padre dejó reposar un puño en la pared mientras Jasha seguía sin reaccionar. No había tiempo, se había reservado un vuelo a Oslo para dentro de unas horas, apenas tendría tiempo para buscar algo de ropa y los papeles que el abogado le pidió que llevara. Pero él no reaccionaba. Los alumnos empezaban a llegar y también los otros maestros. El padre avi