XXV
Stefano, solo podía llorar en silencio, fuera de la habitación de Beska. Su familia estaba dentro de la misma, en igual tortura. No parecía sucederle nada malo, no había fallos de ningún tipo en su cuerpo y aún así no reaccionaba. Los doctores intentaban buscar inútilmente una respuesta, pero parecía que el alma del muchacho estaba lejos de su cuerpo.
En la mañana, Kei y Jasha, junto al padre de este último, llegaron a visitarlo y saber de su salud, que desde hacía una semana atrás no varia