Capítulo 57. Parte 3
Antonella:
El juez entra a la sala; todos nos ponemos de pie y, cuando él se sienta, lo imitamos. Él es como un dios aquí. Nos saluda con cordialidad, pero con el rostro serio; definitivamente sería muy difícil sobornar a este hombre.
«Guardaré mis ahorros. —Ya no tienes ahorros. —Tienes razón.»
—Doy inicio al juicio por la tuición del menor Marcus De Luca. ¿Las partes están preparadas? —pregunta el juez.
—Sí, señor juez —responde la abogada de Diego.
—Señor juez, ¿puedo acercarme al estrado? —