Capítulo 47. Parte 3
Diego:
Los ojos de Marcus se abren lentamente, hasta que asoma su sonrisa al verme parado al lado de su cama. Su semblante cambia al notar, del otro lado, a Ambra. Él sabe que soy incondicional, que lo amo profundamente, pero este cariño y cuidado que le ofrezco cada día desde que nació no lo ha tenido con ella; por eso la mira confundido.
—¿Cómo te sientes, campeón? —pregunto, tomando su mano.
Ambra, imitando mis movimientos, coge la otra mano de Marcus y sonríe con cinismo, para luego clavar