Capítulo 44. Parte 2
Antonella:
Me tiro sobre la cama, poniendo los brazos debajo de mi cabeza, y ahí me quedo, silenciosa, esperando que mi mente comience a hablar —como ya es costumbre—, pero está dormida o concentrada en el techo. Suspiro y, de vez en cuando, pestañeo más de lo normal, un tanto somnolienta por el aburrimiento que me provoca estar sin Diego, un hombre al cual me he vuelto adicta.
Él es interesante, no solo un buen amante. Me gusta escucharlo hablar, lo apasionado que es con su hijo, lo mucho que