Capítulo 38. Parte 2
Antonella:
El tiempo se detiene y solo puedo retroceder a la época en que Bruno me lanzó la primera palabra ofensiva. Recuerdo el día en que derramé café sobre la mesa y recibí como “castigo” una bofetada que me hizo sangrar el labio. Cada castigo, cada palabra, llegué a creer que los merecía. Y ahora tengo frente a mí a Diego, mirándome con dolor y rabia, diciéndome que nada de eso debió ocurrir.
—¿¡Cómo es posible que hayas estado seis años soportando a ese malnacido!?
—¡No más! —exclamo, ner