Capítulo 36. Parte 2
Antonella:
Por fin las clases terminan, y ahora que no vivo con Bruno, me alegra no quedarme más tiempo en el colegio. Aunque, por lo general, mis niños no me molestan y amo mi profesión, el cansancio de hoy es terrorífico. Lo único que deseo es ver a Diego, sentir sus labios sobre los míos, que su respiración se mezcle con la mía… y que, por una única vez, me ofrezca una cama para dormir.
—Buenas tardes —escucho detrás de mí—. Vengo por Marcus.
Me quedo inmóvil, incapaz de creer que Ambra está