Capítulo 15. Parte 3
Diego:
El agua fresca recorre nuestra piel, y ya no doy más con el deseo que me provoca esta mujer. Quiero poseerla con fiereza, porque su presencia, timidez y falta de experiencia, que aún no comprendo, me vuelven loco. La acerco a mí y comienzo a besarle descaradamente, y mientras sigue mi ritmo, tomo sus pechos, pasando mi lengua por sus pezones. Al escuchar que gime, bajo mi mano hacia su vagina, comenzando a acariciarle, y, aunque sé que es muy rápido, hago que se voltee aferrándola hacia