Rabia, dolor y un final inesperado (1era. Parte)
El mismo día
Málaga
Ramiro
Intuía que los diarios guardaban algo oscuro, pero no imaginé hasta qué punto: eran pruebas de un delito, la huella de la venganza que mi madre había cobrado por la aventura de mi padre. Lo que leí me dejó helado. Fechas, sobornos, nombres implicados, una red de negocios ilícitos de mi difunto padre y sus cómplices: la llave para destruirnos.
Si aquello caía en manos de Iván, nos borraban del mapa. Y no solo por lo que contenían los papeles —que ya era demasiado—,