Capítulo 52 – A pesar de eso, no dolió menos
Geon:
Esa noche realmente necesitaba sentirla. No solo tocarla, no solo tenerla cerca, sino sentirla de una manera desesperada, casi primitiva, como si el cuerpo supiera antes que la cabeza que el tiempo se estaba agotando. Necesitaba que Dana se me quedara grabada en la piel como a fuego, que su olor, su peso, su respiración se imprimieran en mí de una forma imposible de borrar. No le había dicho aún que a la noche siguiente debía irme. No encontraba