Capítulo 79 — El día que el miedo perdió la batalla
Dana:
Luego de ese día, no volvimos a hablar del tema. Ni una palabra más. Ni una insinuación. Ni una sola grieta por donde pudiera escaparse la verdad que ambas sabíamos y fingíamos no ver.
Y entonces, la boda llegó.
No llegó como llegan las cosas felices, con ilusión o con ansiedad luminosa. Llegó como llega una sentencia. Como un invierno que se anuncia sin pedir permiso. Yo temblaba como una hoja a punto de caer del árbol, suspendida en ese