La guerra se desató, aunque la batalla final aún no había llegado. Los ejércitos de Alaric cruzaron la frontera, y la situación se tornó más seria de lo que todos habían anticipado. En un abrir y cerrar de ojos, los soldados del sur marcharon sobre las colinas que delimitaban el territorio del reino de Isabella y Alejandro, buscando ganar terreno rápidamente.
A pesar de las noticias que llegaban de los puestos de avanzada, Isabella y Alejandro no se dejaron llevar por el miedo. Prepararon a su