Elena sintió que su pecho se llenaba de gratitud y algo más profundo, algo que le costaba aceptar, pero que era imposible ignorar. Sus sentimientos por Alejandro crecían con cada instante que pasaban juntos. La calidez de su presencia, su forma de mirarla, de hacerla sentir segura...de estar pendiente de cada detalle aún en la intimidad… todo en él la envolvía de una manera que jamás imaginó.
Pensando en ello, se dio cuenta de que se había despertado con un buen apetito, algo que no le ocurría