Despierto con la sensación extraña de que estoy viviendo un recuerdo y, al mismo tiempo, algo nuevo. Por un instante, creo que estoy en un sueño, porque la calidez que me envuelve me resulta familiar. Siento la presión firme de un brazo alrededor de mi cintura, el peso de un cuerpo pegado a mi espalda y un calor tan real que no puedo definir como un simple sueño. Abro lentamente los ojos y lo confirmo. Alexander está detrás de mí, profundamente dormido, su respiración pausada rozando la curva d