Llevo casi una hora sentada en el sillón del salón, esperando que Alexander salga de su oficina, donde él está hablando con su abogado. No debería estar tan nerviosa. Sé que todo va a salir bien… o al menos eso intento repetirme una y otra vez mientras miro mis propias manos entrelazadas sobre mi regazo. Aun así, siento el estómago tenso, como si mi cuerpo supiera algo que mi cabeza aún no termina de procesar del todo.
Han pasado semanas desde que Aquiles está viviendo con nosotros, y la vida h