Theo me trajo el "brebaje lunar", la bebida que yo había creado y que no le gustaba a nadie más que a mí. Tomé un vaso, dos, tres, cuatro y al quinto apenas podía soportar el peso de mi cuerpo.
- Vamos a bailar, Theozinho.
- Has bebido demasiado, Maria Lua. - oí su voz, sujetándome mientras intentaba que se moviera al ritmo de la música electrónica.
- Tú no sabes bailar... - grité. - Y dudo que sepas follar -le susurré al oído.
- No necesito oír esto. - Intentó marcharse, pero le sujeté la cami