- ¿Tiraste todo lo que te envié y te liaste con el hombre que me robó el proyecto? Con una hermana como tú, nadie necesita enemigos.
- Llévame lejos -le pedí con firmeza-. - O dame la llave.
- Nunca te daría la llave del Maserati de papá... Sinceramente, no creo que lo hiciera aunque estuviera sobria.
- Porque no confías en mí y bla, bla, bla... - Hice una mueca.
- Vamos, cielo. - Me ofreció la mano.
Pasé junto a él, haciendo ademán de tocar su mano con mi cuerpo para que estuviera seguro de qu