Capítulo 74
LA habitación del hospital olía levemente a antiséptico y limón; paredes azul pálido, una sola ventana con las persianas a medio bajar, una bandeja de metal sobre un carrito y el suave pitido de los monitores en algún lugar del pasillo. Una silla de plástico estaba frente a la cama, y en ella se sentaba Adrian. Las luces del techo hacían que todo fuera demasiado claro, demasiado clínico.
Vivian estaba en la cama, despojada de perfume y maquillaje, con el cabello enredado y revuelto