Yo tenía contrato con una agencia de seguridad que custodiaba mis presentaciones en las pasarelas, que protegía las locaciones donde se hacían las fotos y los videos publicitarios y sus miembros estaban siempre presente en las conferencias que yo brindaba a los medios. No dudé, entonces, en llamarlos y pedirles que me envíen cuatro agentes para que se lleven a Hubert a su casa. -Mi esposo está muy ebrio-, pedí.
Apenas cinco minutos después los agentes ya estaban a mi disposición en esa c