Yo me había acostumbrado plenamente a Pamela, a estar con ella, a escucharla. Ella me cuidaba, me aconsejaba, se preocupaba por mí y finalmente eso me daba tranquilidad y seguridad, en mi azarosa existencia,al saber que Pamela estaba allí siempre, a mi lado, dispuesta a ayudarme y apoyarme.
Yo había cometido muchas locuras en mi derrotero y Pamela estaba eternamente presta para ayudarme, consolarme o alentarme. Y eso era lo que me gustaba de ella, que fuera tan noble conmigo pese a que y