Medel saboreaba mis labios muy embelesado, acaramelado y prendado de mi boca. -Tus besos son muy dulces, parecen miel-, me dijo él en medio de su eclipse, encandilado de mi boca, igual si fuera un deífico y refrescante vino que él paladeaba encantado, queriendo quedar ebrio de mí.
Los fotógrafos y personal técnico de la locación quedaron mirándonos porque realmente era fascinante, atrevido, audaz y muy subida de tono la forma cómo Medel me besaba, súper atrevido, igual si yo fuera un gra