-¡¡¡Jacky!!!-, me pasó la voz Henry cuando terminó la penúltima audiencia con el juez. Holiday estaba apagado, taciturno, hecho una sombra, hundido en sus hombros. Pamela no quería que me le acercara a hablar con él, empero le dije que no había problema.
Holiday tenía los ojos llenos de lágrimas, trastabillaba con su aflicción y tartamudeaba dolido. -¿Cómo podemos cambiar la historia, Jacky?-, me preguntó sin contener el llanto. Él quería que volviéramos estar juntos, que ahora sí sabrí