Después de recorrer dos veces todo ese renglón tan comercial, festivo, divertido, folclórico y colorido, me animé a entrar a un café y tomarme un thai tea que me había gustado mucho en mi estadía en Bangkok. Me encantaba su aroma y su exquisito sabor. Pattaya es muy visitado por turistas de muchas nacionalidades. Eso me agradaba bastante. Algunos me reconocían y me pedían selfies o me hacían videos. Yo me reía coqueta y aceptaba encantada.
-¿No le molesta ser famosa?-, me dijo entonces al