Un lujoso automóvil se deslizaba de manera peligrosa por las calles de Ciudad del Alba, causando caos y terror entre los peatones, quienes gritaban asustados.
—¡Apártense! ¡Lárguense todos de mi camino! —Tobías pisaba el acelerador con mucha fuerza, tocando la bocina de manera frenética mientras miraba de vez en cuando por el espejo retrovisor, con el rostro desfigurado por completo el miedo.
Jamás imaginó que aquel tipo al que había subestimado resultaría ser nada más y nada menos que el temido