Los muertos no pertenecían al clan, ni siquiera eran residentes habituales de la ciudad; llegaron recientemente, apenas unos días antes.
Por otro lado, el joven llamado Juan, aunque parecía tener poca edad, claramente poseía una gran fuerza. Pensando que era mejor evitar problemas innecesarios, Viriato mejor decidió adoptar un enfoque más conciliador y preguntó:
—¿Cuánto tiempo planeas quedarte?
—Tal vez tres o cinco días —respondió Juan con total indiferencia, inventándose un plazo razonable. E