—¡Si te atreves siquiera a tocarme, mi bisabuelo no te lo perdonará!
Antes de que Tobías pudiera terminar de hablar, su voz se cortó de repente. Miró asombrado hacia abajo y vio una mano que había atravesado su pecho, su rostro reflejaba incredulidad y arrepentimiento.
—¿Cómo te atreves a matarme?
Juan dejó caer el cuerpo de Tobías al suelo sin una sola señal de emoción y, sin prestar atención alguna a las miradas asombradas de los transeúntes, se dirigió hacia la Farmacia Vida Sana.
Los peato