Con un solo puñetazo, ¡Juan había asesinado a un maestro de Canalización de Meridianos!
Al ver esta terrorífica escena, las expresiones de Ciriaco y de los tres guerreros de la familia Alarcón se congelaron al instante en sus rostros, llenos de asombro y terror.
—¿Cómo es posible? ¿Ese muchacho es así de fuerte? —gritó Tobías, que observaba desde la distancia, su rostro retorcido en una mezcla de incredulidad y miedo.
Ciriaco, al reaccionar, comenzó a sudar frío. Sin pensarlo ni por un instante,