Mundo ficciónIniciar sesiónAmbos se separaron dejando un hilo de saliva que los mantenía unidos aún… Wagner limpio el labio hinchado de Nadia con el pulgar y luego la miró a los ojos. Estos estaban dilatados, lo que causó una punzada de dolor entre su entrepierna.
—No tienes… ella mantenían ojos cerrados mientras hacia el intento de hablar. —No tienes ningú







