71. Gracias por creer en mí
Noah estaba de pie junto a la ventana de su oficina cuando Alessia llegó. A pesar de la aparente calma que mostraba mientras observaba el tráfico de la ciudad, sus hombros estaban tensos y sus manos descansaban en los bolsillos de su pantalón, como si intentara contener algo. Alessia lo conocía lo suficiente como para notar que la tranquilidad era solo superficial.
—¿Todo bien? —preguntó, cerrando la puerta tras ella.
Noah se giró al escuchar su voz. Su expresión cambió al instante al verla; po