70. Tú lo amas
Noah se paseó de un lado a otro en la oficina, revisó su reloj por tercera vez en el último minuto. Eran casi las diez y Alessia aún no bajaba. No era algo típico de ella. Alessia siempre llegaba temprano, lista para enfrentarse a la montaña de responsabilidades que el hotel-casino implicaba, pero ese día, su ausencia empezaba a inquietarlo.
Intentó concentrarse en las órdenes pendientes y los reportes, pero no logró nada. El pensamiento de que algo podía estar mal no dejaba de rondar en su cab