94. Final
Se acercó sin decir nada. Se sentó a su lado y le tomó la mano. Estaba helada. Nunca la había visto tan delicada e indefensa.
—No tienes que hablar —dijo él en voz baja—. Solo… deja que yo diga algo.
Ella asintió con los ojos llenos de lágrimas.
—Me enojé contigo. Mucho —comenzó Noah, sin apartar la mirada de sus dedos entrelazados—. Me sentí traicionado, como si me hubieras arrancado el derecho a vivir todo esto contigo desde el principio. Como si no confiaras en mí.
Una lágrima le rodó a Aless