92. ¡Ellos me tienen a mí!
No fue necesario preguntar en dónde quedaba la clínica, pues todos los datos los habían compartido en la revista y solo fue buscar, para llegar hasta ese lugar tranquilo y un poco apartado de caos de la ciudad.
Charlie volvió a bostezar y él lo miró por el espejo retrovisor.
—Ya llegamos, espera un poco e iremos a comer algo —propuso y el pequeño asintió.
Se bajaron de la camioneta, Noah alzó a Charlie, ya no era tan pequeño, pero parecía su escucho ante lo abrumado que se sentía.
En la recepci