El pánico se apoderó de Aurora. Inmediatamente, llamó al número de emergencias y con ayuda de algunas personas que se acercaron, logró subir a Mel en una ambulancia que no tardó en llegar al centro comercial. El trayecto al hospital fue una niebla de ansiedad para Aurora, que no soltó la mano de su amiga en ningún momento.
Ya en la sala de urgencias, Mel fue sometida a exámenes pertinentes. Aurora caminaba nerviosa por el pasillo, sus manos frotándose constantemente, rezando para que no fuera n