**SANTIAGO**
El eco de los tacones retumbando en el pasillo sigue clavado en mis oídos, incluso cuando ya he cerrado la puerta del aula. El sonido parece burlarse de mí, como si no quisiera marcharse del todo. Me quedo de pie, inmóvil, con la vista fija en el umbral por donde ha desaparecido la señorita Natalia. No sé cuánto tiempo pasa. Tal vez unos segundos.
Hay algo en ella… algo que me descoloca. Que me desarma por dentro de una forma que no alcanzo a comprender del todo.
Su manera de mirar