Valentina apretó el timbre con nerviosismo. Había pasado una semana desde su última visita, y la necesidad de ver a sus hijos era insoportable.
La puerta se abrió lentamente, revelando a Caroline, cuyo rostro se iluminó con una sonrisa falsa.
—Valentina, qué sorpresa. Pasa, pasa. —Su voz era melodiosa, pero sus ojos destellaban una hostilidad que Valentina no pudo ignorar.
—No debería de parecerte extraño,si mis hijos vinieron a pasar tiempo con su papá es normal que yo visite esta casa.
Valent