—”Lo siento,Augusto aunque me dijiste que me mantenga al margen no puedo”-.Pensó en voz alta Valentina.
—Disculpe señora,¿qué me dijo?—. El chófer se volteó a mirarla.
La joven negó con un gesto,sentía tantas ganas de ver a Augusto.
Era una tarde soleada y decidió hacer una visita sorpresa a la mansión de Augusto. Al llegar, notó de inmediato la tensión en el ambiente. Augusto parecía nervioso, con gestos apresurados y miradas evasivas.
Caroline, con su presencia indeseada, mostraba una actitud