— Te amo Valentina—. Sus ojos claros la miraron con infinita ternura.
— ¡Yo te amo!,te adoro eres mi todo—.Lágrimas brotaron de forma espontánea.
Augusto y Valentina se encontraban en el jardín de la mansión rodeados de hermosas flores en plena primavera. El sol brillaba con intensidad, iluminando sus rostros enamorados.
La joven tomó la mano de Augusto y le dijo con ternura:
—Desde que recuperaste la memoria, siento que somos aún más fuertes juntos.
Augusto la miró con amor y respondió:
—