Mundo ficciónIniciar sesiónUn accidente cambió la vida de Augusto y Valentina,en una noche oscura y lluviosa, cuando partían felices a su luna de miel, el destino les jugó una mala pasada, un conductor ebrio impactó contra su automóvil, dejando a Valentina en un estado de coma profundo, Augusto salió ileso, pero con el corazón destrozado al ver a su amada en esa condición tiempo después: -Me perteneces-.Su mirada penetrante se posó sobre ella. -¡No eres mi dueño!-.Protestó Valentina. -Soy tu dueño,cuando tus padres se fueron a viajar por el mundo yo cuidé de tí . La mirada de odio que ella le dedicó fue una puñalada a su corazón,Augusto la amaba y había ido en contra de todos por amor a Valentina. ¿Podrá ella dejar el resentimiento atrás y darle una oportunidad al amor?
Leer másMeses después:— Sí padre,lo afirmo y lo confirmo —. Augusto le sonrió a su amada.—Valentina,¿reiteras tu amor y compromiso por Augusto?—Sí,en esta vida y en la otra. Monseñor sonríe y les da la bendición.Los gemelos permanecen sentados junto a los padres de la novia.En la banca de al lado, Don Augusto toma de la mano a doña Isabel y le guiña un ojo,ella le sonríe.Todos hacen el brindis por los novios,el hermoso jardín fue decorado con luces parpadeantes y flores de colores.La atmósfera está llena de alegría mientras amigos y familiares se reúnen para celebrar el aniversario de bodas de Valentina y Augusto.Augusto en un gesto de amor quiso reiterar su amor y nada mejor que la ceremonia que organizó.El sol comenzaba a ponerse,y el crepúsculo bañó el cielo de tonos rojizos . Valentina lucía radiante en un vestido blanco sencillo, pero elegante, mientras Augusto, emocionado, lucía más guapo que de costumbre con un elegante traje azul eléctrico de diseñador.La joven miró a su al
—Mami,quiero subir al carrusel— Dijo Mateo mientras su hermano Lucas estaba pegado a la falda de su mamá. —Vamos a dejar que los pequeños se diviertan,de aquí lo vemos—. Le besó en la mejilla a la joven.Los niños subieron al carrusel mientras sus padres observaban. Un instante de felicidad se conviertió en pánico.Lucas y Mateo reían mientras giraban en el colorido carrusel. Sus risas resonaban como un eco alegre que llenaba el aire. Sin embargo, cuando el carrusel detuvo su marcha, la atención de Valentina se desvió.Valentina mirando a su alrededor gritó con fuerza:—¡Mis hijos!, ¡donde están los niños? Augusto miró a su esposa, una sombra de preocupación envolvió su rostro:—Iré por los guardias de seguridad. No hay nada de qué preocuparse--.Augusto trató de mantener la calma.No obstante en el interior de Valentina, un sentimiento de inquietud comenzaba a gestarse. Justo en ese momento, ella gritó con un tono que cortó que heló la sangre de los presentes y luego dijo entre lla
— Te amo Valentina—. Sus ojos claros la miraron con infinita ternura.— ¡Yo te amo!,te adoro eres mi todo—.Lágrimas brotaron de forma espontánea. Augusto y Valentina se encontraban en el jardín de la mansión rodeados de hermosas flores en plena primavera. El sol brillaba con intensidad, iluminando sus rostros enamorados. La joven tomó la mano de Augusto y le dijo con ternura: —Desde que recuperaste la memoria, siento que somos aún más fuertes juntos. Augusto la miró con amor y respondió:— Nada nos separará de nuevo, mi amor. Estaremos juntos en cada momento que la vida nos regale. Con delicadeza, Augusto acarició el rostro de Valentina y le dedicó unas palabras llenas de emoción:— Tú eres mi luz, mi guía y mi razón de ser. No puedo imaginar un solo día lejos de ti. Valentina cerró los ojos y susurró: — Eres mi todo, mi amor. Estaré contigo en todas las batallas, en todas las alegrías y en todos los momentos de nuestras vidas. El viento suave acariciaba sus rostros mientras s
—¡Quiero un jugo de naranja!- Su voz era recia.—Ya se lo busco señora–. La enfermera fue un poco nerviosa ante los gritos de la mujer. La habitación estaba cargada de tensión y resentimiento. Caroline, con los ojos llenos de rabia contenida, avanzó decidida hacia donde se encontraba Isabel. Su expresión era un claro reflejo de la ira que bullía en su interior, una marea embravecida lista para desatar su furia.Isabel, ajena al peligro que se cernía sobre ella, permanecía inmóvil en su silla, dispuesta a enfrentar lo que fuera que estuviera por venir. Sin embargo, no tuvo tiempo de reaccionar antes de que Caroline, en un arrebato de ira descontrolada, se abalanzó sobre ella y la agarrara con fuerza por el cuello. —¡Muérete vieja estúpida!—¡Caroline!,¡Suelta a mi madre!Augusto contuvo el aliento, sorprendido al ver a Caroline levantada.Aunque Augusto trataba de quitar a Caroline de encima de Isabel la furia de la mujer parecía no tener límites en ese momento.Sus manos apretaban c
Último capítulo