35- Mal de amor.
Valentina se adentraba en la oficina con paso firme, aunque su semblante denotaba un desgano latente. La última persona que deseaba encontrarse en aquel entorno era su ex marido. Cuando sus ojos se posaron en él, con su corazón aún latiendo con una mezcla de emociones cambiantes, le saludó con una frialdad calculada:
-Buenas tardes
Él, sin inmutarse, respondió con una ironía característica que le erizó la piel, -¿Qué de buenas tienen?
La presencia de su ex marido en aquel espacio ya cargado d